
Tal y como comentaba Fogel en la actualidad los medios no tienen noticias demasiado alentadoras, las tendencias han cambiado y la gente va de un medio a otro dejando de lado la fidelidad de antaño, como consecuencias del nacimiento y la evolución de Internet, que según nuestro experto se ha llevado a cabo en tres capítulos. Uno primero desde que en 1994 naciera Netscape 1.0 y cuatro años después como consecuencia as redacciones on-line. Un segundo capítulo a partir de la creación del motor de búsqueda cómo una nueva forma de entrar y moverse por Internet.
Pero lo que se planteaba Fogel llegado este punto era el hecho de determinar cuál era ese tercer capítulo, porque muchos hablan de su nacimiento con la aparición de Web 2.0, sin amargo según su opinión todo esto es mucho más complejo ya que este tercer capítulo tiene 3 rupturas en tres áreas distintas: La tecnología, porque cambia comportamientos, el comportamiento, porque supone una ruptura generacional, y la relación a la información que también tiene que ver con el cambio de comportamiento gracias a la tecnología que provoca un comportamiento muy activo y casi total de los internautas entre 12 y 26 años.
Pero el problema para el periodismo es que los internautas tienen las mismas herramientas que los periodistas tenían antes sólo a su alcance. Entonces vemos desaparecer los viejos conceptos: de jerarquía de la información, categorías, sumisión a la agenda del medio…y aparecer nuevas técnicas que funcionan con gran éxito que hacen que seamos nosotros los que podamos disponer y crear nuestra propia agenda e información relevante que configurarán nuestro mundo.
Con todo esto se ve cómo la actitud del periodismo clásico tiende a separarse de la audiencia porque ellos lo que buscan es un monopolio periodístico, dirá Fogel, y la audiencia todo lo contrario, buscan un lugar en el que sentirse protagonistas, lo que ha denominado el individualismo conectado, es decir encontrar un lugar para uno mismo pero conectado y con redes hacia fuera.
En definitiva el movimiento que de produce, según Fogel no pone en peligro el periodismo sino que pone sobre la mesa la realidad de una audiencia más activa que puede configurar la demanda de información que precise y el periodista deberá saber encontrar su espacio dentro de todo esto. Porque si el periodismo no e smejor que la audiencia, ésta prescindirá de él, y eso si puede suponer su fin, peor si la prensa tiene voluntad de renovarse el producto así lo hará, reinventándose y readaptándose ofreciendo la posibilidad de la participación, fundamental para un medio que quiera coexistir con la tendencia actual.